lunes, 6 de febrero de 2012

Hay miles de sensaciones que recorren mi cuerpo cada vez que estás conmigo y que son difíciles de explicar, pero hay una que es realmente increíble. No me agrada discutir contigo, y menos si se trata de una tontería. La mayoría de las veces acabo llorando, pero cuando te acercas a mí, puedo ver muy de cerca tus ojos negros entre mis lágrimas. Y el simple hecho de sentir tu mirada, borrosa, fijada en mí, me produce una sensación sublime. Puede que sólo me mires durante un par de segundos, pero a mí me parece una eternidad.

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